miércoles, noviembre 26, 2014

Music Wins con Mogwai


Cuando la noche se hizo mas fuerte que la lluvia en el Mandarine Tent se avecinaba otra tormenta; una llamada Mogwai.
Ya mientras tocaba Yann Tiersen una pieza musical de violines clásicos, los asistentes de la banda escocesa probaban los violentos riffs de guitarras que habrían de sonar minutos después. Con "Heard About You Last Night" (de su ultimo disco "Rave Tapes") la inducción al trance comenzaba.
El clímax sombrío e instrumental de la banda escocesa se destaca por el increscendo que hace pendular los cuellos de la gente que logra entrar en su orbita. Este detalle es fundamental para entender la presentación en vivo de Mogwai, están los que entraron en su juego dejandose arrastrar por la agonía sónica y el posterior electroshock y los que optaron por la retirada.
Los más fanáticos de la banda cerraban los ojos 'cabeceando' cada pulso y detonación del bajo y la batería de Dominic Aitchison y Martín Bullo. Mientras que otros contemplaban los juegos de luces que apuntaban a una inmensa bandera con el logo del ultimo disco que cubría todo el espectro del escenario.
Al no tener cantante, el acto de demagogia queda ausente, apenas unos 'muchas gracias' en castellano entre tema y tema fueron suficientes para que la gente siga vibrando hipnotica con eso que algunos especialistas llaman 'post-rock'.

viernes, mayo 23, 2014

The Jesus and Mary Chain en Groove

The Jesus And Mary Chain se presentó en la Ciudad de Buenos Aires ante un público que llenó un miércoles lluvioso, a seis años de su anterior visita y sin disco nuevo por presentar. Un rato antes, Iguana Lovers calentaba el ambiente previo al del desembarco de los escoceses con un ajustado e impecable show en el que repasaron su larga historia al mismo tiempo que presentaban algunos tracks de su inminente disco, el esperadísimo "Surfing Caos" (lanzado apenas unos días antes de esta presentación).

La reverencia a The Jesus And Mary Chain esta aceitada desde que las últimas camadas del índie rock formaron sus deseos, invocándolos a ellos y los periodistas del 'rock business' reconocen su sello en distintas metamorfosis sonoras de los 2000 (bandas como Black Rebel Motorcycle Club y The Raveonettes son claros ejemplos).

Al primer tema, con la presencia física de la banda, el aura del misticismo de la estampita 'psycho dark' se esfuma. Aunque el paso del tiempo no ha tratado tan mal a los hermanos Reid, en especial a su cantante Jim. El beat preciso de "Head On" (del disco "Automatic" de 1989), comenzó a entusiasmar a los presentes, pero ya al siguiente tema comenzó un desprolijo ir y venir de problemas en la guitarra de William Reid que hizo detener varias veces el show.

Mientras sonaban temas como "Between Planets" y "Blues From A Gun", la gente intentaba ponerle color, saltando y hasta arrojando una bandera escocesa. La base sostenía el clima tedioso, parco, que suelen emprender las bandas cuando están tocando sin ganas aparentes (sólo parecía entretener a Jim Reid enrollar el pie de micrófono con el cable y lanzárselo).

Con el tema "Cracking Up", a mitad del show, ya parecía que la banda se estaba aprendiendo los temas en vivo... por suerte la voz y la melodía de Jim permanecieron intactas; su sello bucólico y seductor mantiene la esencia de la banda. "Happy When It Rains", con los paragüas de la gente en alto, le sumó el color necesario para llegar al final del set, que termino con una corista invitada interpretando la bella "Just Like Honey", un himno que abre su clásico disco "Psychocandy" de 1985.


Cuando todo parecía perdido vinieron los bises: "Hardest Walk", "Taste Of Cindy" y, en especial, "Reverence" mostró todo lo bueno que pudo haber sido... ahí donde las luces se encendieron más que en toda la noche, donde el bombo sonó como debería haber sonado en todo el set, donde las guitarras acoplaron mejor que nunca, allí donde el bello noise se apoderó de nuestro cuerpo. Todo lo bueno en una sola y última estocada final. Dando, algo así, como el gol agónico en tiempo suplementario.

sábado, abril 05, 2014

Lollapalooza en Buenos Aires

San Isidro era el destino,un viaje que se hizo demasiado largo y dos dias de música por venir.
Me dispuse a encontrarme con amigos de buen humor y disfrutar del encuentro con la música en vivo y en directo.
El Hipódromo en donde se realizo el Lollapalooza en Buenos aires era la arquitectura del entorno, pero la realidad es que solo era la puerta de entrada hacia el campo mismo, metros y metros separaban las formas del contenido de la apuesta rockera del año.
Cuatro escenarios, grandes templos al aire libre que rugían como motores de luz y sonido; tambien, muchos puestos de comidas inusuales para un festival de rock como el helado de Freddo o un Café Martínez...Mientras, mesas y sillas al estilo OctoberFest ocupaban una parte del inmenso predio, un espacio para niños con payasos, juegos y recitales cerraban el circuito Apto para todo publico.
El primer recital que recepcionaron mis oídos sensibles, me decepcionó bastante.
Julián Casablancas salía a escena mientras las nenas que iban a ver que onda, preguntaban quien era...
La propuesta sonora característica de los Strokes, la voz con ese efecto que lo deja muy atrás, y un sonido excesivamente fuerte opacaban mi primera impresión del evento.
Luego para hacer tiempo e ir buscando un lugar especial para el show de Nine inch Nails, me tope con una banda nueva, Imagine Dragons, que de a poco me fue agradando, parecen ser el ultimo modelo del rock actual, mezcla de Chemical Romance con Muse pero con una impronta norteamericana, tamizado por momentos, con estructuras electrónicas tipo Skrillex; además venían con un cover de Blur en el combo también...
A nivel escénico tenían actitud de comerse el escenario y aportaba como elemento original un bombo gigante al que le daban duro en muchos temas. Aprobado.
Mas tarde,mientras sonaba lo que parecía ser un buen show de Phoenix de lejos, la noche se hacia presente junto a los seguidores de Trent Reznor y compañía haciendo juego.
Nine inch nails era lo que venia a ver, así que me deje llevar por mis amigos que son mas fans que yo y me mande adelante, ahí cerca de las vallas.
Entre apretujones, saltos en maza, un pie del mosh encima mío, duré cuatro temas, si,toy viejo...
Sonaron de puta madre, mas atrás se escuchaba mucho mejor, la combinación de sangre y electrónica se entrelazaba perfectamente, temas como Copy of A invitaban al goce del trance y otros como March of the Pigs al pogo en la olla, marca registrada del lollapalooza.
Luego vino Arcade Fire ya más relajado, viendolo de lejos, mirando la pantalla.
La orquesta discorock canadiense puso en duda mi conocimiento de esta década y me quede con la sensación de que me estaba perdiendo algo.
Aunque bueno, por momentos me aburrí y me fui a comer un paty salado.
Y así se fue la noche con fuegos artificiales, gente y más gente saliendo tratando de llegar a su destino, para luego al otro día volver con la pulserita puesta.
El día 2 arranco con Johnny Marr, entrando tarde mirando de reojo la presentación de Pez, a la misma hora.
El otro líder de The Smiths se destaco por revivir esa noble nostalgia de los ochentas, tocando cuatro temas de su banda insignia y uno del dúo que tuvo con Bernard Summer, Electronic.
Un digno sonido en vivo, esos punteos característicos de la época, sutil, brillante,demasiado para las cuatro de la tarde.
Un paseo posterior por el merchandising del festival buscando la famosa canilla de agua gratis, me topo con el Show de Afi.
Banda del ultimo coletazo post New Metal gótico, dio un show de rock fuerte y contundente al que vi tranquilo sentado en el pasto.Ya a esta altura una cruz invertida en la espalda me causa gracia.
Se asomaba en el escenario de al lado la previa de lo que seria el recital de Pixies que venia con el detalle de la presentación oficial de la bajista Argentina.
Lo que es interesante a nivel sonido de esta banda es la presencia notoria del bajo, algo de ruido de las guitarras (solo de cable incluido), ruido de voces...Noise y mas Noise.
Tocaron dos clásicos como Monkey gone to heaven y Where is my mind para cerrar, veinticuatro temas seguidos de los Pixies no son para cualquiera, y la verdad que lo termine padeciendo.
Soundgarden fue una de mis bandas de cabecera en mi adolescencia grunge, verlos era una cuenta pendiente.
Algunos problemas con el bajo no impidieron que lo disfrute moviendo el cuello, cantando y cerrando los ojos, tamizando algún recuerdo de aquellas épocas, el tono sepia de la pantalla coloreaba la escena perfectamente.
Chris Cornell y Compañía mantienen la esencia intacta de la banda, yo con Like Suicide y Fell on Black Days ya estaba hecho.
Luego vino Red Hot Chilli Peppers para cerrar,Chad Smith dando catedra con la bata,se destacó del resto...
Un sonido de bajo muy pobre desajustó la escucha general y bueno...  la retirada, que al otro día había que laburar.



Mientras todo pasa escribo dejando la huella.
Los sonidos se van rápido...

Pd: Agradecimiento especial a la persona que consiguió las entradas!