viernes, mayo 23, 2014

The Jesus and Mary Chain en Groove

The Jesus And Mary Chain se presentó en la Ciudad de Buenos Aires ante un público que llenó un miércoles lluvioso, a seis años de su anterior visita y sin disco nuevo por presentar. Un rato antes, Iguana Lovers calentaba el ambiente previo al del desembarco de los escoceses con un ajustado e impecable show en el que repasaron su larga historia al mismo tiempo que presentaban algunos tracks de su inminente disco, el esperadísimo "Surfing Caos" (lanzado apenas unos días antes de esta presentación).

La reverencia a The Jesus And Mary Chain esta aceitada desde que las últimas camadas del índie rock formaron sus deseos, invocándolos a ellos y los periodistas del 'rock business' reconocen su sello en distintas metamorfosis sonoras de los 2000 (bandas como Black Rebel Motorcycle Club y The Raveonettes son claros ejemplos).

Al primer tema, con la presencia física de la banda, el aura del misticismo de la estampita 'psycho dark' se esfuma. Aunque el paso del tiempo no ha tratado tan mal a los hermanos Reid, en especial a su cantante Jim. El beat preciso de "Head On" (del disco "Automatic" de 1989), comenzó a entusiasmar a los presentes, pero ya al siguiente tema comenzó un desprolijo ir y venir de problemas en la guitarra de William Reid que hizo detener varias veces el show.

Mientras sonaban temas como "Between Planets" y "Blues From A Gun", la gente intentaba ponerle color, saltando y hasta arrojando una bandera escocesa. La base sostenía el clima tedioso, parco, que suelen emprender las bandas cuando están tocando sin ganas aparentes (sólo parecía entretener a Jim Reid enrollar el pie de micrófono con el cable y lanzárselo).

Con el tema "Cracking Up", a mitad del show, ya parecía que la banda se estaba aprendiendo los temas en vivo... por suerte la voz y la melodía de Jim permanecieron intactas; su sello bucólico y seductor mantiene la esencia de la banda. "Happy When It Rains", con los paragüas de la gente en alto, le sumó el color necesario para llegar al final del set, que termino con una corista invitada interpretando la bella "Just Like Honey", un himno que abre su clásico disco "Psychocandy" de 1985.


Cuando todo parecía perdido vinieron los bises: "Hardest Walk", "Taste Of Cindy" y, en especial, "Reverence" mostró todo lo bueno que pudo haber sido... ahí donde las luces se encendieron más que en toda la noche, donde el bombo sonó como debería haber sonado en todo el set, donde las guitarras acoplaron mejor que nunca, allí donde el bello noise se apoderó de nuestro cuerpo. Todo lo bueno en una sola y última estocada final. Dando, algo así, como el gol agónico en tiempo suplementario.

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